Segundo taller de crianza: acompañar a nuestros hijos e hijas en la etapa escolar

2025/12/09

Dentro del ciclo de cuatro talleres sobre aspectos básicos de crianza que se están desarrollando en el centro, ha tenido lugar la segunda sesión, centrada en cómo las familias podemos ayudar a nuestros hijos e hijas durante la etapa escolar.

La charla comenzó recordando algunas de las ideas clave trabajadas en el primer taller, especialmente la importancia de los hábitos y los límites como base para un desarrollo equilibrado. En este sentido, se destacó que adquirir un hábito de estudio desde edades tempranas es fundamental y requiere constancia, acompañamiento y coherencia por parte de los adultos.

Uno de los primeros aspectos abordados fue la necesidad de contar con un espacio de estudio adecuado: un lugar limpio, ordenado y libre de distractores. Se hizo hincapié en que, durante el tiempo de estudio, las familias deben dar ejemplo evitando el uso del móvil u otros elementos que puedan llamar la atención. En lugar de ello, se recomienda sentarse cerca y aprovechar ese momento para leer o realizar tareas propias, transmitiendo así la importancia de la concentración y el esfuerzo.

También se subrayó la relevancia de disponer de material escolar adecuado y en buen estado, adaptado a la edad del niño o la niña. En cuanto al tiempo de dedicación, se explicó que, de forma orientativa, el alumnado debería ir adquiriendo el hábito de dedicar alrededor de una hora diaria al estudio —lectura, realización de tareas, cálculos matemáticos—, aumentando progresivamente esta dedicación a medida que avanzan en los cursos.

Durante el taller se recordó que adquirir un hábito requiere constancia: aproximadamente 25 días para consolidarlo, pero tan solo 3 para perderlo. Por ello, se insistió en la importancia de la supervisión familiar, ya que los niños y niñas necesitan sentir que los adultos estamos atentos y acompañando el proceso.

Otro de los temas tratados fue el de las consecuencias, que deben estar siempre relacionadas con la conducta, ser educativas y no vulnerar los derechos básicos del menor. Se recalcó que el hábito implica responsabilidad, y que esta se construye cumpliendo día a día, con coherencia y sin depender del cansancio, el estado de ánimo o las circunstancias del adulto.

Finalmente, se puso en valor que asumir hábitos y responsabilidades favorece la autonomía, y que exigir de manera constante, clara y afectuosa es una forma de acompañar y educar. La coherencia diaria de las familias es, sin duda, una de las herramientas más potentes para ayudar a nuestros hijos e hijas a crecer seguros, responsables y autónomos.

Aprovechamos el final de estas líneas para agradecer a Fulanita su disponibilidad, cercanía y profesionalidad, así como el acompañamiento constante que nos está ofreciendo a lo largo de estas sesiones, aportando orientaciones claras y herramientas prácticas que resultan de gran ayuda para las familias en su día a día. 

¡Os esperamos el próximo 3 de febrero!